martes, 19 de marzo de 2013


ORGANIZACIÓN DE LA DISCIPLINA Y EDUCACIÓN MORAL
B1.1
La escuela tiene una finalidad esencialmente moral, su aspiración es el perfeccionamiento del individuo, aspira a formar la personalidad. Para esto la escuela tiene que tener una organización anteriormente respondía a una concepción basada en la comunicación de normas y principios impuestos como reglas de conducta, a los alumnos y a los maestros.

La organización de la escuela se basaba en la autoridad del maestro que era un árbitro de la conducta de sus alumnos. Con esto la escuela ponía en manos del educador un sistema de sancione que sirven de estimulo a quienes desobedecían las normas y su actuación escolar. Esto se completa con los principios morales lo que recibe la denominación de “instrucción moral y cívica”, tiene una doble finalidad: que los niños adquieran conocimiento teórico de las ideas morales y mediante esto se despierte en ellos un apetito por eso se les muestra como bienes, influyendo en su conducta, en las acciones dentro y fuera de la escuela.

Anteriormente era una gran preocupación de cómo enseñar la instrucción de principios, de normas de ideas morales pero en 1908 en Londres la doctrina pedagógica triunfante señalaba como método propio los criterios del individuo, que los principios morales deberían comunicarse al niño fundándolos en su experiencia y basándolos en ejemplos de grandes figuras históricas que se consideraban como medios para formar una concepción moral en los alumnos y dirigir su conducta una parte la autoridad del maestro y otra la instrucción. (Basada en criterio religioso)

Cada época y cada estado social crea una moral con carácter propio que se funda en una concepción del mundo. La escuela debe dotar al niño de la capacidad y de los medios culturales que son precisos para captar por su propio esfuerzo, y de acuerdo con sus propias necesidades individuales y sociales, un concepto moral. Las ideas, los hechos, las acciones y reacciones de los demás. La cultura. El medio económico y social en que se desenvuelve el niño actúan sobre el y en cada una de sus decisiones, la escuela debe ayudarlo, estimularlo.
Cada época y cada estado social crea una moral con carácter propio que se funda en una concepción del mundo. La escuela debe dotar al niño de la capacidad y de los medios culturales que son precisos para captar por su propio esfuerzo, y de acuerdo con sus propias necesidades individuales y sociales, un concepto moral. Las ideas, los hechos, las acciones y reacciones de los demás. La cultura. El medio económico y social en que se desenvuelve el niño actúan sobre el y en cada una de sus decisiones, la escuela debe ayudarlo, estimularlo.

La escuela debe crear una atmosfera que desarrolle los sentimientos y el carácter de los niños haciendo que nazca en él un concepto propio de sus deberes y de sus derechos dentro de la comunidad, así la moral no será imposición, sino serán hábitos creados por la experiencia. La disciplina es un elemento importante formar el carácter y la voluntad infantil.


Por otro lado la escuela tiene una misión decisiva en la vida del niño. Su enorme eficacia nace cuando aprovecha esa actividad, esa acción libre del educador para que recobre en dirección y guía de su conducta. Donde se tomen en cuenta los medios como por ejemplo: trabajo, instrumento de disciplina la relación de cooperación en la disciplina además habrá de fijar la influencia disciplinaria de los propios niños sobre sus compañeros.
La familia debe participar en la disciplina de la escuela para ello no hay nada mejor que el dialogo directo y frecuente del maestro con los padres.

La otra influencia complementaria de la anterior es la influencia y el ejemplo del maestro serán agentes activos en la creación de ese ambiente que envolverá al niño y en el que ha de nacer irá conciencia de si, mismo, su cultura y, por tanto la noción de sus deberes y sus derechos. La acción de éste es constante sobre el niño y sobre el ambiente en que el niño se desenvuelve dentro y fuera de la escuela. Y para merecerla el maestro necesita poseer y evidenciar ante sus alumnos virtudes excepcionales. Cuando las posee el triunfo siempre es suyo.

Una tendencia dominante en el niño como ha demostrado Claparede es la imitación, es buscar en el saber de los demás una solución a los problemas que nos plantea nuestra inexperiencia. El niño Imita para crear su propia personalidad, para adquirir experiencia utilizando la de los mayores, para rectificar sus errores. Y sólo imita a los que cree dignos de ser imitados. El maestro que alcanza, esa condición de modelo se convierte en el guía y éste busca ansiosamente su aplauso o su censura que le dará una conciencia de sí mismo. Un fallo en su carácter, una innecesaria violencia y, sobre todo una injusticia, pueden destruir la autoridad conquistada durante una actuación larga y perseverante.

Ahora bien la orientación educativa, aplicando técnicas de investigación de la personalidad, desde la simple observación hasta las pruebas psicológicas de mayor valor científico, comienza por estudiar y conocer al niño no solo como individuo sino mediante la investigación de sus antecedentes hereditarios y las influencias que recibe del medio familiar y social que se desarrolla su vida.

Referencia
Ballesteros y Usano, Antonio (19649, Organización de la disciplina y educación moral", en Organización de la escuela primaria pp. 57-71

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