miércoles, 17 de abril de 2013

toma de conciencia y dialogo

Toma de conciencia y diálogo
¿Es posible enseñar a dialogar?
Debemos considerar al diálogo como contenido y finalidad de la educación moral, debemos enseñar a dialogar.
La sensación y predisposición “innata” para el diálogo proviene de la dificultad para describir las experiencias que desde la infancia van construyendo las habilidades que forman la personal capacidad para dialogar de cada cual.
Si realmente queremos enseñar a dialogar y a dar sentido moral al diálogo, es preciso destinar tiempo y actividades a trabajarlo directamente en cuanto contenido educativo preferente.
Es posible enseñar y aprender a dialogar de modo consciente y sistemático, sin por ello desaprovechar las demás experiencias escolares que usan y configuran también las habilidades dialógicas de los educandos.
En el diálogo se consideran principalmente tres tipos de contenidos:
El primer tipo de contenido, se refiere al significado del diálogo o a las representaciones mentales que cada sujeto elabora a partir de sus experiencias y reflexiones; incluye fundamentalmente tres aspectos: el significado, la utilidad y el sentido moral del diálogo.
El segundo tipo de contenido se refiere a los subprocedimientos que permiten un uso correcto del diálogo; incluye todas aquellas habilidades dialógicas cuyo dominio permite a sus poseedores dialogar con las mayores posibilidades de corrección y de sentido personal y moral.
El tercer tipo de contenido, se refiere a los valores, actitudes y hábitos que supone el diálogo, quiere recoger los valores que están implícitos en el diálogo, y los rasgos de carácter que asume quien se esfuerza en dialogar correctamente.
¿Cómo se aprende a dialogar?
La escuela debe facilitar experiencias variadas de diálogo. Para aprender es imprescindible la experiencia y la práctica, se requiere conocer, conceptualizar y controlar los procesos personales e interpersonales presentes en el diálogo. Se trata de dialogar sabiendo lo que se hace y controlándolo.
Conseguir plenamente ese metaaprendizaje o toma de conciencia supone lograr:
1. la conceptualización o conocimiento de los procesos mentales y de relación, así como de los valores que se ponen en juego durante el diálogo.
2. la regulación de la propia conducta durante el proceso de diálogo a fin de optimizarlo, lo cual supone planificar, controlar la ejecución y evaluar los resultados.
¿Cómo se enseña a dialogar?
La toma de conciencia espontánea (del diálogo) es un modo natural de resolver problemas con el que los educadores no solo debemos contar, sino potenciar, aunque sea insuficiente para nuestros propósitos.
La toma de conciencia del diálogo puede propiciarse de un modo más explícito fomentando la reflexión intencional y sistemática sobre las experiencias dialógicas que viven los educandos. Se trata, de partir en primer término de un nivel de experiencias de diálogo tan variado y tan rico como sea posible, pero complementándolo con ejercicios sistemáticos de análisis reflexivo y crítico del modo como se ha desarrollado la experiencia dialógica.

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